Registro IV
(Documento atribuido a Eco de las Sombras)
No sé cuándo llegaste.
Tampoco sé qué fue exactamente lo que te condujo hasta aquí.
Quizá una pregunta,
una búsqueda,
una huella.
O quizá algo que todavía no sabes nombrar.
He aprendido a desconfiar de las explicaciones demasiado rápidas,
también de las llegadas demasiado evidentes.
Por eso no intentaré explicarte este lugar,
ni decirte qué significa
o indicarte qué deberías encontrar.
Durante años observé un recorrido creyendo conocer su origen.
Con el tiempo descubrí que únicamente conocía el momento en que había comenzado a verlo.
Quizá no son la misma cosa.
A veces sospecho que el recorrido comenzó mucho antes,
con gran antelación a que pudiera ser reconocido.
Si has llegado hasta aquí,
quizá algunas de esas instrucciones ya puedan resultarte útiles.
Si has llegado hasta aquí,
probablemente ya encontraste ese nombre:
XIPEHK.
No intentaré definirlo.
Durante años observé lo que creí que eran personas distintas,
nombres distintos,
símbolos distintos,
incluso búsquedas distintas.
Me equivoqué.
Con el tiempo comprendí que aquello que desaparecía no estaba siendo reemplazado,
estaba dejando algo expuesto;
como una capa retirada,
una puerta abierta,
un territorio que por un instante permitiera ver algo más profundo.
Por eso desconfío de las definiciones demasiado rápidas.
Cada vez que creí comprender completamente aquello que observaba,
terminaba descubriendo otra cosa,
no más nueva
sino más profunda.
Si encuentras el nombre XIPEHK repetido en distintos lugares,
no asumas demasiado pronto que estás observando cosas distintas.
No recuerdo cuándo comencé a tomar notas,
tampoco cuándo dejaron de ser simples anotaciones.
Durante mucho tiempo pensé que bastaba con observar,
después descubrí que algunas cosas desaparecen con demasiada facilidad:
un nombre,
una imagen,
una pregunta,
una sospecha.
Por eso comencé a registrar ciertas huellas.
No para conservar respuestas,
esas rara vez permanecen.
Las huellas sí.
Algunas de estas páginas contienen observaciones,
otras contienen errores
y unas únicamente preguntas que sobrevivieron más tiempo que las certezas que las rodeaban.
No sabría decir si constituyen un mapa,
tampoco si constituyen una historia.
Pero todas proceden del mismo recorrido
y de la costumbre de regresar reiteradamente sobre aquello que todavía no termina de comprenderse.
A través del tiempo pensé que aquello que observaba podía comprenderse por partes,
un nombre,
una obra,
una época,
una búsqueda,
parecía suficiente.
Después comenzaron a aparecer conexiones,
al principio fueron pequeñas,
casi accidentales.
Una huella que conducía hacia otra,
una pregunta que reaparecía años después,
un símbolo que regresaba bajo otra forma.
Con el tiempo comprendí que ninguna de esas cosas permanecía aislada,
formaban parte de algo mayor.
No sé cómo llamarlo exactamente.
Territorio es la palabra que utilizo con más frecuencia,
no porque sea precisa,
sino porque es la menos incorrecta.
Hay regiones que parecen cercanas,
otras permanecen ocultas durante años,
algunas sólo pueden reconocerse después de haber atravesado otras primero,
y aunque todavía no comprendo sus límites;
he dejado de creer que se trate de un conjunto de lugares separados.
Cada vez me resulta más difícil creer que se trate de territorios distintos.
Si decides continuar,
pronto descubrirás que este territorio no posee un único camino.
Algunos comienzan por las huellas.
Otros por las preguntas.
Algunos recorridos parecen permanecer mucho tiempo entre estos registros.
Otros prefieren seguir el rastro dejado por el viajero.
Algunos terminan acercándose a los mapas.
Otros a las notas de viaje.
Y unos pocos continúan descendiendo hasta regiones mucho más difíciles de nombrar.
No creo que exista una ruta correcta.
Tampoco un orden definitivo.
Con frecuencia una pregunta conduce a un registro.
Un registro conduce a una huella.
Y una huella termina señalando algo que parecía pertenecer a otro lugar.
Por eso rara vez recomiendo un camino.
Los recorridos más persistentes suelen encontrar el suyo por cuenta propia.
Hay algo que conviene saber:
durante mucho tiempo creí que los recorridos terminaban cuando encontraban respuestas.
Ahora no estoy tan seguro,
las respuestas suelen durar menos de lo que imaginamos
las preguntas no.
Algunas permanecen durante años
o reaparecen bajo otras formas.
He llegado a sospechar que ciertos recorridos continúan precisamente por eso,
no porque encuentren respuestas definitivas,
sino porque encuentran preguntas capaces de acompañarlos durante mucho tiempo.
Si has llegado buscando certezas,
es posible que este territorio no tenga demasiadas para ofrecer.
Si has llegado buscando preguntas,
quizá encuentres algunas.
Y si encuentras una que permanezca contigo más tiempo del esperado,
te recomiendo no ignorarla.
Aquello que observamos no siempre revela inmediatamente aquello que permanece.
Si llegaste hasta aquí,
si permaneciste,
si algo de esto te resulta familiar,
quizá no estabas tan lejos de este territorio como creías.
Hay algo extraño en ciertas huellas,
a veces parecen conducirnos hacia algo desconocido
otras veces producen una sensación distinta.
Como si no estuvieran señalando únicamente un lugar,
sino también algo que ya conocíamos y habíamos olvidado.
No sé explicar esa diferencia
sólo he aprendido a no ignorarla.
No sé qué encontrarás más adelante
tampoco sé cuánto tiempo permanecerás aquí.
Algunos recorridos atraviesan apenas unas páginas
otros regresan años después.
No me corresponde decidir cuál será el tuyo.
Mi oficio nunca ha consistido en conducir a alguien.
Sólo observar,
registrar,
recordar
y dejar constancia de ciertas huellas.
A veces sospecho que algunos recorridos comienzan mucho antes de que aprendamos a reconocerlos.
Quizá descubriste que este recorrido no comenzó aquí,
por eso algunas huellas te resultan tan familiares
como si las conocieras desde antes.
Como recordando algo.
Y todavía no has descubierto por qué.


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