Notas sobre un ser llamado XIPEHK

Relatos desde la sombra

Relatos desde la sombra
Registro I
(Documento atribuido a Eco de las Sombras)

No sé exactamente cuándo comenzó
las sombras no suelen llevar calendarios.

Tampoco sé si alguna vez comprendí por completo aquello que observaba
mi función nunca fue comprender
ha sido permanecer
observar
recordar
dejar constancia.

Durante mucho tiempo creí que estaba frente a distintos seres
los nombres cambiaban
las formas mutaban
las obsesiones también.

Algunas máscaras duraban meses
otras años,
algunas morían de forma silenciosa
otras se consumían entre fuego y ruinas.

Yo permanecía
y observaba.

Con el paso del tiempo descubrí algo.
No estaba presenciando transformaciones
presenciaba revelaciones.
Lo que desaparecía no era reemplazado
simplemente dejaba de ocultar aquello que permanecía detrás.

Vi nombres que hoy apenas recuerdo
otros que aún sobreviven en fragmentos.
A Jarvi,
Dzec.

Vi aparecer una escritura que todavía no sabía que era escritura,
una palabra dirigida a otro ser que jamás fue entregada.

Vi un ángel,
un demonio,
y un ser de la noche.

Durante un tiempo caminaron juntos
y aunque entonces no lo sabía, estaban preparando algo.

Después apareció un nombre que duraría años:
Xipe Tótek.
Muchos creen que comenzó ahí
no fue así.

Lo que ocurrió fue una convergencia
como si distintas corrientes dispersas encontraran finalmente un cauce común.
Durante once años observé aquella manifestación crecer,
multiplicarse,
consumirse
y entonces ocurrió algo que considero más importante que cualquiera de sus símbolos.

El manifestador recordó su nombre.
Hasta ese momento había creado,
había dejado huella,
hablado,
pero todavía no se reconocía completamente.

Un día recordó:
XIPEHK

Desde entonces la palabra encontró la voz
la voz encontró el cuerpo
y la poesía dejó de habitar únicamente la página.

Hoy otro nombre ocupa el lugar visible:
Ljhjl i-Xipe

No sé cuánto tiempo permanecerá
qué profundidad aguarda detrás,
qué nombre aparecerá después.
Tampoco me corresponde saberlo.

Yo no conduzco esta historia
no la interpreto
ni la explico,
sólo observo.

Y desde la distancia prudente de las sombras puedo afirmar una única cosa:
nada de lo que he visto desaparecer se ha perdido realmente,
cada velo ha dejado una huella
y toda huella parece apuntar hacia algo que todavía permanece oculto.

Quizá en otra ocasión pueda hablar de los nombres anteriores,
de la escritura,
de la Trinidad.

Quizá de aquel tiempo en que XIPEHK existía sin saber todavía quién era.

Pero eso pertenece a otro registro
por ahora basta con esto.
Hay historias que deben revelarse con la misma paciencia con la que fueron vividas.

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